El monólogo fue interrumpido. Una voz que no se había escuchado
emitió esta noche un soplido leve, pero tan valioso como cualquier
estruendo ensordecedor.
Las Águilas Cibaeñas ganaron su primer juego de la serie final
del torneo del béisbol invernal. No requirieron de un vendaval
ofensivo para detener la racha de 3 victorias que habían hilvanado
los Leones del Escogido. Sólo necesitaron mucho de Lorenzo Barceló
y un poquito de la mejor versión de Miguel Batista.
Barceló fue el lanzador abridor del partido de este martes y con
un control magistral fue capaz de revertir lo que había sido su
historia reciente en los enfrentamientos contra los escarlatas.
Tenía más de un año que no lograba vencerlos. Hoy el león fue
domado.
El derecho tiró 8 innings completos. Los primeros 4 fueron
perfectos al no permitir ninguna libertad. Sólo le conectaron 4
hits. Ponchó a 6 rivales. Miguel Batista lanzó el episodio final y
se reivindicó tras haber echado a perder el juego previo.
Sin embargo, los bates amarillos siguen en invierno. Pero uno de
esos que se dan en Siberia. Gélidos. Y todavía no encuentran la
fórmula para entrar en calor. Hoy nada más disparon 2 hits.
Las cuyayas jugaban en su casa, el estadio Cibao de Santiago, y
buscaban a toda costa evitar perder un partido más que les hubiera
puesto al borde del abismo.
Su situación no deja de ser precaria, pero ya ellos han estado
ahí antes y de alguna manera se las arreglaron para terminar con el
vuelo en alza. Es muy probable que ese antecedente sea un
recordatorio constante para que sus jugadores no olviden lo que son
capaces de hacer.
ListínDiario.com